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Amor a primera vista. Así definiría Praga, capital de la República Checa. Es una de las ciudades más románticas y espléndidas de Europa del este. Conocida, también, por tener el castillo más grande y la calle más estrecha del mundo.

Sus torres, sus iglesias góticas, sus techos rojos, su luz tenue y su laberinto de callejuelas empedradas te sumergen en su historia medieval. Otros espacios, recuerdan el amargo paso de las guerras mundiales, la invasión nazi y los estragos del Comunismo.

A Praga se la puede conocer a pie, ya que sus calles son un museo, pero se requiere al menos 4 días para disfrutarla mejor. Así que recopilé qué hacer durante un fin de semana. Claro, respetando las reestriciones debido a la pandemia por el covid19.

1.- Observar el Reloj Astronómico   

El esqueleto tira de la cuerda, las figuras alegóricas referente a los vicios se mueven, los 12 apóstoles aparecen por las ventanitas y finalmente, el gallo canta. Centenares de turistas se aglomeraban cada cambio de hora para formar parte del mejor espectáculo de Praga. 

El reloj está en la plaza de la Ciudad Vieja (Staré Město) y con más de 600 años todavía funciona. ¡Wow! Puede mostrar la hora, la fecha, la posición de los cuerpos celestes y los ciclos astronómicos. Imposible no filmar un vídeo. 

2.- Subir a la Torre del Ayuntamiento  

Las mejores postales de la ciudad medieval son sin duda desde la Torre del Ayuntamiento, arriba del Reloj Astronómico. Tiene 70 metros de altura y desde la terraza se observan las iglesias y los castillos que decoran la ciudad.

Su precio es de 10 USD (250 corona checa).  

3.- Visitar la iglesia Nuestra Señora de Tyn 

Uno de los monumentos más góticos de Praga. Es también, la iglesia más antigua. Encontrar la entrada es un poco complicado porque no tiene fachada. Pero, el ingreso es desde un callejón lateral. Su entrada es gratis, aunque hay una contribución voluntaria.   

4.- Conocer la Torre de la Pólvora  

Era una de las 13 puertas de entrada de la Ciudad Vieja y como lo dice su nombre ahí se almacenaba la pólvora durante las guerras desde el siglo XVIII. En la zona superior de la torre hay una terraza al aire libre, desde allí se obtienen unas estupendas vistas del distrito. 

5.- Cruzar el puente de Carlos  

Las áreas más conocidas de Praga son Staré Město (Ciudad Vieja) y Malá Strana (la Ciudad Nueva). Las dos se conectan con el concurrido puente de Carlos.  

Este emblemático puente fue construido por el Rey Carlos IV. Su encanto: está rodeado de artistas callejeros, quienes tocan románticas melodías o venden sus cuadros. Es tan romántico que dan ganas de cruzarlo una y otra vez. La mejor hora es de noche, pero vale madrugar y poder disfrutarlo vacío. 

6.- Tocar la imagen del perro de San Juan Nepomuceno  

El puente Carlos tiene 30 esculturas religiosas, pero no son las originales. La que se lleva toda la atención es la de San Juan Nepomuceno y la figura de su perro.  

Cuenta la leyenda que el santo era el confesor de la reina de Bohemia. El Rey Wenceslao IV, que desconfiaba de su mujer, le preguntó a Nepomuceno por las supuestas infidelidades y como él no quiso revelarle nada, le cortaron la lengua y lo tiraron al río Moldava desde el puente. 

La creencia popular dice que si se coloca la mano izquierda sobre la figura del perro (que simboliza fidelidad) y se pide un deseo, éste será concedido. 

7.- Caminar por el Barrio Malá Strana 

Cruzando el puente y del otro lado de la Ciudad Vieja está el área de Malá Strana. Su vibra es más juvenil porque está rodeado de bares, restaurantes, galerías, librerías y tiendas. Pero, aún podrás observar castillos e iglesias.

También está la Torre Petrín, una imitación en pequeño de la Torre Eiffel de París, pero con la mejor vista panorámica de Praga; el museo del dramaturgo Franz Kafka, y a pocos pasos la calle más estrecha, donde un semáforo te indicará si puedes o no transitar.  

8.- Recorrer el Castillo de Praga  

Es el más grande del mundo, pero no es solo un castillo sino un conjunto arquitectónico que incluye también palacios, torres, la iglesia gótica San Vito y el callejón de oro (el antiguo barrio de los orfebres y donde vivió el escritor Franz Kafka). 

El castillo está marcado por invasiones, incendios y guerras. Fue un cuartel de los nazis en la II Guerra Mundial y luego desde ahí funcionaba las oficinas soviéticas. Ahora es la Sede de la Presidencia.  

Se requiere de buen estado físico para subir la colina y las gradas empedradas hasta empezar el circuito. Pero, al bajar las escalinatas, hay sitios para tomarse un vino caliente o cervezas con una vista espectacular de la ciudad. Ya abajo, está cercana la estación del metro.

9.- Tomarse una foto en el muro de John Lennon  

Seas o no fanático de los Beatles, ésta es una parada obligatoria ya que es el símbolo de la libertad de expresión en Praga. Es un sitio muy concurrido por los que buscan fotografiarlo y por qué no, escuchar sus canciones interpretadas por artistas callejeros.

Cuenta la historia que cuando asesinaron a John Lennon (en Nueva York, 1980) como parte de los homenajes en el mundo, apareció su retrato rodeado de frases en contra del régimen comunista que dominaba la República Checa esa década. A pesar de que las autoridades comunistas pintaban continuamente de blanco el muro, volvían a retratarlo junto con nuevos mensajes.  

10.- Hacer la ruta por las obras de arte de David Černý 

La antítesis de la monumental e histórica Praga la conforman las peculiares y controvertidas esculturas del artista checo, David Černý. Vale la pena apreciar algunos de sus alocadas obras que tienen un tono de protesta y denuncia social.  

En Malá Strana y al pie del museo Kafka, te llamará la atención dos figuras en movimiento que orinan sobre un estanque con la forma de la República Checa. Volviendo a la ciudad vieja, en la calle Husava, deberás fijarte bien en la escultura que aparece colgado de una viga (Sigmund Freud). 

A unos pasos, la obra más buscada por los turistas. Su gran trabajo llamado Metamorfosis, que es la cabeza del escritor Kafka en una escala de 11 metros, de acero y que está en constante movimiento.   

Caminando hacia la Plaza Wenceslao y escondida en uno de sus edificios, está la escultura de San Wenceslao, santo y símbolo de la identidad checa. La versión de Černý de ésta figura muestra a su caballo boca abajo, muerto y con la lengua fuera. 

11.- Fotografiar la Casa Danzante  

Si seguimos buscando obras artísticas, modernas y fuera de lo común hay otra parada: La Casa Danzante.

Nadie creería que una pareja de bailarines de Hollywood inspiró esta construcción, que fue criticada al inicio por su estilo, para nada lineal. Ahora es otro ícono de la ciudad y se puede incluso subir al bar de la terraza, tomar más cervezas junto al Río Moldava.  

12.- Probar el Trdelník, el Goulash y sus cervezas artesanales  

En cada esquina de Praga, especialmente en la ciudad vieja, se ven locales horneando unos rollitos y luego rellenándolos de helado. Son los Trdelnik y aunque sea un kilo de azúcar no se puede pasar la oportunidad de probarlos.  

El Goulsah es otro plato típico, consiste en carne guisada con especias. El sabor es bastante fuerte por lo que lo acompañan de rodajas de pan o papas. La tradición, también, es servirlo con una cerveza negra.

Y si es sobre cervezas, los habitantes de este país son conocidos por consumirlo más en todo el mundo. Solo en Praga hay 30 fábricas. La Pilsner Urquell es una de las típicas.  

Antes de la pandemia se organizaban tours por cervecerías que llevan más de un siglo funcionando y por supuesto, recorridos por los bares.  Ahora es mejor consultar los sitios oficiales para tener una idea más clara sobre las restricciones.  

Datos:  

  • La República Checa pertenecía a Checoslovaquia y se separó en 1993.  
  • Su idioma es el checo.
  • Su moneda es la Corona Checa, a pesar de ser parte de la Unión Europea.
  • Praga es muy asequible. La mejor época en cuanto a precios de hoteles y vuelos es el invierno. La transportación es económica, al igual que los precios de los tours y los restaurantes.
  • En la Ciudad Vieja se encuentran los tours gratuitos, cualquier turista puede acompañarlos. Obvio se deja propina.  
  • Si tienes más tiempo puedes agregar a tu lista el barrio y cementerio judío, la Plaza de Wenceslao, ver una obra de teatro negro y un paseo por el Río Moldava. 

Finding my road
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